La anti-razón.

Bien..observemos detenidamente esta fotografía:

Después de observarla, démonos cuenta de varios detalles. Toda persona con dos dedos de frente diría que quién va armado es el soldado de la Guardia Nacional, y que no existe ningún tipo de provocación por parte de Jan Rose Kasmir, que así se llama nuestra dama, al sujetar una inofensiva flor, otorgándo una gran belleza y grandeza moral a la fotografía y a su acción.

En cambio, debe sucederle algo extraño a esa gente que se cree que ostenta el poder. Esa gente, ya sea un político, un empresario, un obispo o un militar. Esa gente a la cual, en mi opinión, se ha de combatir más abiertamente, más creativamente y sin ningún tipo de rubor. Actualmente, de producirse esta imagen, estoy seguro de que muchos poderosos la tacharían de “radical”, “terrorista”,se referirían a ella como “chusma”, o “comunista totalitaria”, “enemiga de la democracia y el orden”, una mujer que “atenta contra nuestra libertad de expresión (o de nuestro derecho a crear o destruir otros países mediante la guerra al otro)”, seguramente la acusarían de seguir a pies juntillas los mandatos de algún “clérigo fundamentalista”, o quizá la enlazarían con “alguna secta satánica que pretende matar al Papa y con ello destruir el faro(o simple falo) de Occidente”. Habrá quienes la acusen de “intentar desetabilizar un gobierno democrático”, “de atacar a las fuerzas del orden”, de “portar armas que han servido como excusa para matar a dos manifestantes” o como “disparo de salida” para la represión. Habrá quién diga que es una lunática, que, pese a estar luchando contra la guerra y contra el imperialismo, lo que quiere es “instaurar un totalitarismo” una vez venza a los actuales verdugos. Y habrá quién apoye estas opiniones con tal de no ver cómo esta mujer “masacra a todo aquel que no porte una flor” y que desde el pedestal del Estado (que no de la TV) “nos dice cómo tenemos que vivir o comportarnos”. Quién sabe, seguramente haya alguien que diga que es una “delincuente vendida que prefiere rendirse que seguir defendiendo la Gran Patria”, que pretende “desestabilizar las instituciones democráticas” (que curiosamente son frutos de una dictadura antaño odiada).

Esta mujer, amigos del vulgo, y siempre de acuerdo a las opiniones de nuestros amos, merece ser olvidada y marginada (pero amigos, eso no es censura). Hablaremos de ella fundamentándonos en las mentiras y los estereotipos que nos mandan los medios (pero eso no será propaganda, claro). Actuaremos contra ella en vez de contra el que porta la escopeta (porque ella es el verdadero peligro, ella es la que está fuera de la legalidad y del aparato represivo legal del Estado. Éste sólo defiende nuestros intereses, y si dice que es peligrosa, tendré que meter a mis niños en casa, no vaya a pasar por aquí con su flor).

En fin…¿en qué mundo vivimos? Millones de personas se manifiestan cada día en contra del actual sistema, no para instaurar otro, si no para mejorarlo, cambiarlo, humanizarlo. Entretanto, una pléyade de intelectuales claman desde su altar contra estos Movimientos Sociales, acusándolos de querer instaurar no sé qué comunismos, no sé qué totalitarismo, no sé qué ideas…cuando lo que menos pretenden es conseguir el poder. PAra los que sigan a rajatabla la línea del típico tabloide occidental, será totalmente lícito acabar con este tipo de movimientos, que, según sus amos, deterioran la democracia y la libertad. Más yo, con mi humilde opinión, quiero desde aquí apoyar INCONDICIONALMENTE, a todo movimiento social que busque mejores soluciones y aporte mejores planteamientos que los que actualmente aportan nuestros políticos. Prefiero estar del lado de los vecinos de un barrio afectado por la mala praxis de una multinacional y sus chantajeados ediles, que del lado de un ente sin responsabilidad para con la Tierra y sus habitantes (no sólo humanos, que yo sepa).

No se debería menospreciar a un movimiento social por su origen humilde, o por sus métodos anticapitalistas, ni siquiera por su lucha contra el Estado: se les debe apoyar, porque la voz del pueblo, su libertad de expresión, no la tienen los medios, o las élites políticas (aslvo que sea para secuestrar opiniones).

La voz cantante es nuestra, la acción está en nuestras manos, y nada ni nadie podrá impedir que depertemos y echemos al mar a todos esos peces gordos que nos venden humo y realidades inexistentes a costa de nuestro propia vida.

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