Defectos universales…a veces.

A veces me da por pensar. A los que creen llevar las riendas del mundo, el pensar excesivamente podría suponer un gran defecto. Ellos prefieren llevarme de la mano. Pero yo les digo: “déjenme en paz, que yo sé ir”.

A veces me da por ser excéntrico. A las reglas socialmente impuestas quizá les molesten este tipo de acciones, el salirse del marco establecido para dejar de oler a puto autómata. ¿Que les agrada? Bien, ¿que no? Bueno.

A veces me da por no callar. Por criticar o por lanzar razonables acusaciones de conspiraciones de todo tipo y ámbito. Tras escucharme con atención, la gran mayoría de la gente esbozará una incrédula sonrisa, asentirá con la cabeza y, tras tacharme mentalmente de pesado o de loco, se levantará y volverá de nuevo al mundo real, que no verdadero. Yo mientras seguiré dudando.

A veces me encanta estar solo, y sólo así puedo sentirme bien. Multitud de personas darían su vida por no estar a solas con ellas mismas. Brillante paradoja. Naces solo y mueres solo… ¿por qué deberías intentar no estarlo durante el trasiego de la vida? No hay nada mejor que la soledad, para saber realmente quién eres.

A veces me olvido de hacer mis tareas. Otras muchas me acuerdo de olvidarlas. La sociedad en que vivimos nos dirá que el trabajo lo es todo. Que el trabajo dignifica. Tienen miedo de que la máquina se pare. Yo, personalmente, no hago nada, y así nada se queda sin hacer. No existen obligaciones, sino responsabilidades.

A veces no lucho por ser el mejor. No veo a los demás como enemigos o competidores. Lo llaman meritocracia, pero ¿desde cuando el mérito sirve de arma contra los otros? Vale, habrá quien lo haga mejor en uno u otro ámbito, pero de ahí, a creerse superior, hay un largo camino, por no decir que tal camino no existe. Pues no somos animales irracionales que debiéramos matar por un puesto en la jerarquía.

A veces como con gula. Normalmente hasta la saciedad. La sociedad te ensucia la mente con artimañas alimentarias. “esto sí, pero esto no”; “aquello puedes, pero esto no deberías”… Vanas tentativas de intentar envenenarnos. Yo como lo que quiero, y no lo que come “el coronado”.

A veces intentan venderme algo, por medio del ensoñamiento. Mas no es lo mismo soñar dormida, que estar soñando despierto. La publicidad engrendra publicidad, solo hasta que la reconoces como burda burla a tu intelecto, y la metes en el cajón del ocio. Primer paso para desalineación: dejar de creerse todo.
A veces me alcoholizo, otras muchas me encannabizo. ¡Pero cuán mal está esto visto! Por quien poco o nada sabe del tema, o quien pretende intoxicar. Ni siquiera se interesan, solo buscan generalizar. Generalizar es matar al yo individual en favor del yo colectivo. Práctica habitual de los tiempos que corren.
Muchas veces amo, otras pocas odio, pero no sé si es virtud o defecto, no sé establecer un podio. ¿Qué es el defecto sin la mirada sucia del prójimo? ¿O la virtud sin la alabanza de los otros?

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