Rapa Nui

Vamos a hablar de un lugar mítico, esplendoroso y fascinante: hablemos de Rapa Nui o Te Pito Te Henua, mas conocida por el nombre de Isla de Pascua.

Rapa Nui, la isla habitada más remota del mundo, forma parte de Chile, más su formación fué hace miles de años gracias a la intensa actividad volcánica que existía en esa zona del Pacífico. Es un lugar donde campan a sus anchas culturas muy complejas, misterios aún sin descifrar…un punto en mitad del inmenso océano donde el mito y la realidad se afirman recíprocamente.

Descubierta para los europeos por el Almirante holandés Jacob Roggeveen, en 1722, en esta isla ya llevaba viviendo durante 300 años un pequeño pueblo proviniente de la isla de Hiva, en Polinesia. Roggenveen relataba que cuando llegaron, pensaron que se trataba de una isla de gigantes, pues alrededor de todo el borde costero se alzan imponentes los Moai, grandes estatuas realizadas en toba que simbolizaban el recuerdo y el respeto del pueblo Rapa Nui hacia sus ancestros. Tras arribar en la isla, los europeos se encontraron con un pueblo digno, amable, hermoso, que vivía de la agricultura, la ganadería y la pesca, como en la actualidad.

Ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad, y no es para menos, pues cada visitante debe quedar sobrecogido por sus verdes praderas repletas de gramíneas, su costa acantilada azotada por las aguas de Poseidón, o los ya mencionados Moais. También, a parte de estas grandes estatuas, proliferan por el territorio los Ahu, altares de los centros ceremoniales, como Ahu Tahai, Ahu Vai Uri y Ahu Ko Te Riku. Los Moais están colocados a lo largo de todo el borde costero de la isla, y en algunos puntos del interior, mirando siempre de espaldas al mar…dicho borde costero sólo cambia de estructura en el Norte, donde los acantilados dejan un hueco para las paradisíacas playas de aguas azules y arena blanca y suave. En el interior, se enrecruzan praderas y paisajes volcánicos, con pequeñas cuevas donde los nativos establecían su hogar o sus centros religiosos. La vegetación de esta isla es variada, y la mayoría de especies han ido introduciéndose a lo largo de dos siglos por los navegantes o aventureros que por aquí pasaban.

Rapa Nui y su arquitectura estuvieron a punto de ser incluidos entre las Siete Maravillas del Mundo Moderno, el invento del magnate suizo Bernard Weber para elegir las “nuevas maravillas modernas”. El pueblo Rapa Nui y sus Moais respiran ahora tranquilos, pues su isla no estuvo entre las elegidas. Según sus gentes, la isla no podría haber soportado las avalanchas de turistas que el nombramiento habría supuesto, ni en cuanto a infraestructura (son 3000 habitantes) ni “moralmente”. Ésto último se debe a que los nativos de la isla consideran sagrados a los Moai, los respetan escrupulosamente como símbolo y recuerdo de su origen y sus ancestros, y no están de acuerdo con la comercialización de su territorio y sus costumbres.

El 90% de la población de la ínsula se concentra en el pueblo de Hanga Roa, una pequeña villa que cuenta, además de con los servicios básicos, con pub’s, restaurantes, mercados, museos o tiendas de artesanía. Al final de una de las calles principales, Te pito te hemua, se encuentra una iglesia católica donde todos los domingos a las 9 se ora en el idioma nativo, el Rapa Nui (el castellano es también oficial en la Isla de Pascua). Otro lugar que poder visitar en Hanga Roa es la playa de Ahu, que se ilumina por las noches para poder ver el ascenso de las tortugas desde las aguas hacia las playas, quizá para comentar el día con los pescadores nativos, que les premian con alimento. Desde esta playa es desde la que sale el yate Varua Vaikate, que propone diversas rutas alrededor de la isla.

Realmente, un lugar así, con tanto rito religioso, tanta cultura ancestral y tanta belleza natural no parece un lugar recomendado para gente que le gusten Benidorm o el Caribe y sus pulseritas “bebe-todo”, sino que se trata más bien del destino perfecto para aquellos que saben y aprecian el valor de la unión pura entre cultura y naturaleza, para los que sepan saborear la energía latente de tan impresionante lugar, o para los que busquen comprender las bellas tradiciones de sus gentes y sus Moais. Es decir, un lugar perfecto para realizar una visita espiritual, un concepto muy alejado del general, consumista e irrespetuoso turismo de masas.

Como dice el conocido músico rapa nui Mihaera Herevi, refiriédose a la ya inextistente posibilidad de ser elegida “Maravilla de Weber”: “Más de 80 mil turistas al año (…) harán que nuestra cultura se vicie”.

(Información extraída en su mayoría de Te Rapa Nui -el primer periódico de la isla- y Portal Rapa Nui)

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2 comentarios en “Rapa Nui

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