El cáñamo, un viejo conocido.

Esta planta ha sido cultivada en nuestro país a lo largo de gran parte de su historia. A mediados del siglo pasado muchos de nuestros abuelos todavía tenían en el laboreo del cáñamo su medio de subsistencia. De su cultivo extraían un tipo de fibra natural muy resistente que servía para confeccionar toda clase de productos textiles. Pero la siembra de esta planta se terminó en 1961 cuando se implantó una ley que prohibía su cultivo, cuya motivación fue que se consideró al cáñamo como una droga peligrosa para la salud.

Plantación de cáñamo industrial a punto de ser cosechado. (Autor: Adrian Cable)

 

Actualmente los usos de esta planta se han multiplicado, algunas personas estiman que el cáñamo industrial tiene aproximadamente 25.000 aplicaciones, entre las que se encuentran los mencionados productos textiles, la fabricación de papel, productos alimenticios, cosméticos, materiales de construcción, de bricolaje, biocombustibles, lubricantes, piezas para coches y un largo etcétera. Se podría decir que de este vegetal se aprovecha todo. Para que nos hagamos una idea de lo que nos puede ofrecer este recurso natural podemos hablar, a modo de ejemplo, de las propiedades alimenticias que nos ofrece su aceite. Éste se extrae de sus semillas y es uno de los aceites más ricos en ácidos grasos esenciales, lo que lo convierte en una de las grasas vegetales más beneficiosas para la salud.

A esta gran cantidad de usos hay que sumar las ventajas que conlleva su cultivo, ya que es una planta de crecimiento rápido que puede sembrarse en suelos muy pobres en nutrientes. Asimismo, necesita muy poca cantidad de abonos y pesticidas, y se adapta a muchos tipos de climas, necesitando una cantidad moderada de agua. Es por este motivo que su cultivo es más beneficioso para el medioambiente que, por ejemplo, el del algodón, que requiere altas dosis de nutrientes, pesticidas y agua. Además, la fibra del cáñamo es más resistente que la del algodón y mucho más duradera. El cáñamo tiene una gran capacidad para absorber CO2 y al mismo tiempo se calcula que esta planta produce más cantidad por hectárea y año de celulosa para la fabricación de papel que los bosques. Lo que favorecería la preservación de los mismos si se cultivara a gran escala.

Cordajes hechos con fibra de cáñamo. (Autor: Phoenix Trimegisto)

Entonces, surge la pregunta ¿por qué si es tan provechoso su cultivo sigue sin explotarse? Si bien el cultivo del cáñamo industrial está actualmente permitido en España y, no solo eso, sino que además está subvencionado por la Unión Europea, las estrictas medidas de control y los largos trámites burocráticos ejercen un efecto disuasorio para todo aquel que se plantee su cultivo. Además, el procesado de esta planta una vez cosechada es largo y costoso, y eso la convierte en un producto poco competitivo frente a los productos sintéticos, sus rivales.

Viendo lo que este recurso natural nos puede ofrecer, tal vez el Gobierno debería incentivar con mayor firmeza su cultivo. Al fin y al cabo este vegetal es un viejo conocido.

vía El Escarabajo Verde.

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