Larry David: un quijote judío, calvo y postmoderno.

Voy a hablar de la comedia que más me gusta. Pero debo hacerlo con cuidado, porque —sin duda— no es la mejor comedia. Las hay mucho mejores, y no quiero engañar al lector. Lo que tiene Curb Your Enthusiasm es que su creador es un reverendo hijo de puta. Uno de verdad: con su maravilloso egoísmo y su mezquindad caprichosa. Y cuidado que no dije ‘el personaje’ sino ‘el creador’. Larry David. El pelado.

Dice la historia contemporánea que Larry David (Brooklyn, 1947), después de coproducir Seinfeld, se hizo millonario. (Por supuesto.) Pero que no cambió su personalidad. Siguió siendo un judío zaparrastroso, neurótico y miserable. Un sujeto no apto para señoras, ni para madres, ni para suegras. Un tipo incapaz de tolerar la mínima imposición social.

Así fue como un día HBO aceptó la idea de una serie atípica (sólo HBO podía hacerlo) en donde Larry David haría de sí mismo, sin complejos. Con una cámara al hombro, casi como si hiciera video amateur con sus amigos, la obra trataría el día a día de un quijote postmoderno que lucha contra los molinos de la hipocresía cotidiana.

Dicho así resulta revolucionario. Y lo es. La serie es una grieta. Es una trompada a todo lo que se ha hecho en televisión. Por eso mismo no es para todos los públicos. Puede aburrir, y lo hará, a quien no esté en condiciones de aceptar que el mundo es una mierda bonita, una cárcel de risa.

Larry no soporta, no puede soportar, las pequeñas concesiones culturales de nuestro tiempo. ¿Cuáles?

Cantar el feliz cumpleaños, por ejemplo. No cree que haya que hacerlo. Es capaz de perder una amistad, es capaz de ir a la cárcel y recibir picana eléctrica, pero él sellará sus labios cuando todos cantan como imbéciles alrededor de una tarta con velas.

La lucha de Larry David es una lucha armada, es una pelea cuerpo a cuerpo contra lo establecido sin motivo, contra los estándares, contra los valores impuestos. Pero no los grandes malos entendidos, sino los pequeños cataclismos del mundo. ¿Por qué no podemos usar el aseo para discapacitados, y ellos en cambio sí pueden usar nuestros baños normales? ¿Por qué no podemos decirle a un ciego que su novia es muy fea? ¿Por qué las cosas de este mundo son así y nadie se pregunta nunca por qué?

Curb Your Enthusiasm significa No Te Entusiasmes Tanto. Qué hermoso nombre. Quiere decir, entre otras cosas, que no cantes victoria. Que no seas del todo feliz. Que no te duermas en los laureles. Que te bajes del coche pues todavía no ganamos el concurso. Que no te hagas ilusiones. Que la vida es una mierda maravillosa, pero hay que luchar para que los demás sepan que no se trata de un juego para imbéciles con carnet de conducir.

Son cinco temporadas, de diez capítulos cada una. Curb Your Enthusiasm comenzó en octubre de 2000 y se extendió hasta diciembre de 2005. Dicen las buenas lenguas que habrá una temporada más este año, y yo rezo cada día para que tal cosa ocurra.

De todos modos es posible, lector, que te resulte una obra pésima, aburrida, sin ritmo y mal actuada. Todo es posible. Sólo me resta decirte, antes de la descarga, que por las dudas no te entusiasmes tanto. Hay muchas otras comedias mejores. Ésta es, simplemente, la que más nos gusta a nosotros, los hijos de puta neuróticos que nos estamos quedando calvos

Hernán Casciari – El País.

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