Relatos de Coco.

El niño obsesionado con las pantallas.

El niño obsesionado con las pantallas decapitaba a sus allegados en cada final de Champions, sabiendo que sus cerebros no trabajaban demasiado durante el partido, y que no podría existir más cortocircuito que el de un posible gol. Intercambiaba sus cabezas por pantallas de plasma, y así creía entender mejor sus miradas.

Le encantaba, al niño obsesionado con las pantallas, charlar con sus amigos. Podía hablar de cualquier cosa: Deportes, catástrofes del día de hoy porque mañana se olvidan, series, documentales, programas de esos que contratan a estúpidos y muy desechables becarios para que se pasen la noche haciendo el gilipollas frente a una handycam en una nave industrial abandonada…

¡En fin, hablaban de todo! Pero cuando alguno no le daba la razón al niño obsesionado con las pantallas, él hacía uso de su invento aguillotinado y les obligaba a cambiar de canal a través de un mando en la distancia. “Reset“, mascullaba oculto, “vuelvo a dominar la realidad…“.

Mientras, tras su espalda, nacían de un capullo dos flores.

Boigandreau
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s