“Demos contra cracia = Acracia”

demos contra cracia = Acracia”

De callar a los rebeldes

es de lo que viven algunos,

que imponen reglas y límites

a los que no ponen su culo.

 

Pienso libre, luego existo.

Actúo libre: yo estoy vivo;

ningún papel ni contrato

romperá el sueño que estimo.

 

Dicen que todo va mal, es fatal.

Dicen que todo se hunde, se difunde.

Sólo somos mercenarios

de un sistema que produce.

 

Nos tratan como valores,

números, consumidores.

Pero somos más que eso:

somos grandes soñadores.

 

Yo no quiero generales,

sé tu propio comandante.

Mas tampoco quiero buitres

que se queden con mis partes.

 

El poder me huele mal;

el poder me tiene hastiado.

Ya no se escucha jamás

la voz de los ciudadanos.

 

O quizá es que ya no griten,

sean autómatas sin cerebro,

que dejan que se les pise

por un coche, casa y euros.

 

¡Claro!- me insisten.

¡Tengo todo lo que quiero!

Lo que sueño, lo que soy…

¡lo consigo con dinero!.

 

Con dinero hay esperanza”,

nos anuncian con templanza;

pero yo nunca he pagado

por un beso apasionado.

 

Nuestro dinero y caprichos lo es todo”,

nos repiten como loros.

Pero yo nunca he invertido

en disfrutar del Mundo Onírico.

Por mis ojos o mis manos

ningún euro yo he pagado;

por olores o susurros

no he ofrecido yo ni un duro.

 

La realidad apesta.

Mi mente es siempre una fiesta,

y no hay nada que yo anhele

porque paso de la tele.

 

En la tele sólo hay sangre.

Quédense todos en sus casas,

cómprenme mis materiales

y, con suerte, nunca salgan”.

 

La calle es nuestra alma.

Las palabras nuestra voz.

Nuestras manos son las armas:

¡dótalas ya de ilusión!.

 

Empuña tu lápiz,

agarra tu pincel,

sueña sobre tu hoja en blanco

que el mundo cambie de una vez.

 

Pero actúa, no lo esperes,

nada cambia sino te mueves;

duda de todo y critica

que nuestra libertad es sólo ficticia.

 

Estamos en una trampa

donde el monstruo sólo zampa,

el trabajo que ofrecemos

ya no sirve para nada.

 

Los bancos dan los billetes,

pero cobran intereses

que has de pagar de nuevo

recogiendo más billetes..¡qué huevos!.

Pero cobran intereses

que has de pagar de nuevo

recogiendo más billetes…¡qué huevos!.

 

Arrodíllate ya súbdito.

Yo soy el rey oscuro,

tu opinión me importa un pito:

¡compra y calla tonto’l culo!”.

 

Vótame conciudadano.

Te prometo lo que quieras.

Ofréceme ya tu mano

y te arrancaré luego las piernas”.

 

Y las culpas, para el negro,

para el raro y pa’l extraño.

Vendo tus ojos al miedo,

quedas ciego en el rebaño”.

 

Apelo a los sentimientos

que nos hacen florecer.

Luchemos contra todo miedo:

sin él podremos crecer.

 

Rompe toda ideología,

piensa sólo en libertad.

Verdad, lucha y melancolía

por los tiempos que vendrán.

 

Nunca nada es utopía

si un camino has de andar;

danza ya con alegría,

mentalizado para amar.

 

Ahora todo es energía,

pero no de la que venden.

Sino la de las personas

que comparten el relente.

Poema perteneciente al poemario “Los Bohemios”, de Olivier Boigandreau,

editado en 2009 por Ediciones EnLaCosmopista, Rosario, Argentina.

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