Put k Anarji [Camino hacia la Anarquía].

Gran noche la de ayer, deliciosa, reconfortante, intelectualmente gratificante… al pasármela pegado a la pantalla del ordenador leyéndome un libro del anarquista Anatol Gorelik, de quién desconocía hasta su procedencia.

Este ucraniano que terminó su vida en la Argentina, me sorprendió en su prosa, en su descripción de los hechos acaecidos antes, durante y después de la Revolución Rusa de 1917, y todo analizado desde un punto de vista genuinamente libertario. El libro consta de varios textos que van desde el análisis de la influencia del anarquismo en el proletariado y campesinado rusos antes de la Revolución hasta el sometimiento y aplastamiento de la experiencia makhnovista ucraniana a manos del Ejército Rojo. Muestra y ofrece datos de cómo las gentes honestas, el pueblo, estaban tan interesados en conceptos anarquistas como la ayuda mutua, la acción directa, la libre organización y la solidaridad que hasta Lenin, ese héroe para muchos, , tuvo que dejar de lado su programa socialdemócrata e incorporar dichos términos a su léxico “revolucionario”.

Y es que hay mucha propaganda acerca de la experiencia revolucionaria rusa, y hoy en día aún hay quién se cree las patochadas de que los bolcheviques eran los “amigos del proletariado”. Veamos sino estas palabras de Lenin que recoge Gorelik en la página 35 de su libro:

“Buscar el bienestar de la clase obrera fuera del desarrollo pro-
gresivo del capitalismo es un pensamiento reaccionario –escri-
bía Lenin antes de la revolución de 1917, en su artículo: Dos
tácticas de la social-democracia en la revolución socialista–. En
los países como Rusia la clase obrera sufre más de la falta del
capitalismo que por la presencia del capitalismo mismo. La
clase obrera está, pues, absolutamente interesada en el más
extendido, más libre y más rápido desarrollo del capitalismo.
La revolución burguesa es absolutamente necesaria en el inte-
rés del proletariado”.

Parece que se va confirmando cuál es la ralea de muchos oportunistas “socialistas”, o, cómo dice Gorelik, de esos “marxistas cuyo único objetivo no es salvar el mundo, si no la toma del poder a través de cualquier medio”. Y es que, si de totalitarismos hablamos, la URSS debió ser una de las peores experiencias que haya podido vivir un ser humano libre. Destaco el adjetivo “libre”, porque sé que existen seres humanos que, con tal de disfrutar del poder, darían la razón al más vil asesino. Así, todavía hay muchos que defienden la labor totalitaria de Lenin, con frases del estilo “Lenin construyó algo que Stalin destruyó con sus ansias de poder”, o “la URSS de Lenin nada tenía que ver con la sangrienta república soviética de los gulag”. Veamos qué opinaba Gorelik de la URSS de 1920 (sólo tres años después de la Revolución) en la página 109 del libro:

“En 1920, la política reaccionaria de “izquierda” estaba en
su apogeo. Apoyándose en los frentes exteriores, los bolchevi-
ques prohibieron cualquier libertad de pensamiento y de expre-
sión. Apagaron toda veleidad de libertad, y cuantos se atrevie-
ron a indignarse y protestar fueron despiadadamente fusilados.
Por fin, en Ucrania y en Siberia, los movimientos de desconten-
to fueron ahogados en sangre. La masa de los insurrectos, que
se había pasado todo el tiempo combatiendo con las armas en
la mano, exigió ya que se le rindiera cuentas de las fechorías
cometidas por los bolcheviques y sus cómplices en el campo y
las ciudades. Exigió igualmente que se cumplieran las prome-
sas de octubre. Pero ya no había prensa independiente, todas
las organizaciones revolucionarias estaban disueltas y los revo-
lucionarios habían ido a parar a los calabozos o se escondían”.

El mismo Gorelik fué detenido por ser “enemigo de la Revolución” (kraunch!!) y puesto en libertad en 1921 gracias a la presión internacional de varios anarquistas y comunistas que exigieron a Lenin la liberación de varios presos libertarios. Les liberaron, les expulsaron del país bajo amenaza de que al volver a Rusia serían fusilados.

Pero, dicho sea de paso, el libro no se centra en dar luz acerca de las fechorías bolcheviques, si no que guarda dentro de sí toda una base teórica anarquista y un análisis crítico de la revolución apoyado en textos de Malatesta, Kropotkin o Goldman. Explica acontecimientos históricos como la guerra mano a mano de bolcheviques y anarquistas contra los mencheviques y añade también un análisis de la experiencia insurrecional ucraniana contra el Estado Totalitario Ruso y la invasión alemana; o describe como era el sistema educativo soviético.

Una obra de arte, a mi parecer, de un autor que no disfruta del reconocimiento que merece.

Recomiendo mucho la lectura de este libro, que puedes descargar pinchando en el retrato de Gorelik que encabeza este post. Mis inclinaciones son libertarias, anti autoritarias, de libertad del individuo a través de la colaboración y solidaridad con sus semejantes, no creo en credos, fés o banderas, ni en imposiciones totalitarias excusadas con el “lo hago por tu bien”, no creo ni el la Trinidad Cristiana ni, como dice el autor, la Trinidad Soviética (Los comunistas, [con] su dios Marx, [con] su fé, el programa, y [con] sus santos, Lenin, Trotsky y otros]; no creo en líderes, creo que la revolución y liberación de la conciencia humana está dentro de cada uno de nosotros …pero me falta aún saber más de la historia de la lucha anarquista, leer teorías, leer corrientes y autores, conocer cómo hombres y mujeres se han dejado la vida, no en busca de la usurpación del poder, si no por la libertad, por el ideal comunista, por vencer a las fuerzas coercivas del Estado y el Capital. Y me parece una lucha tan memorable, tan digna, la de la libertad de la humanidad, que no puedo sino aplaudir esta labor literaria de Anatol Gorelik para dar más luz acerca de la participación anarquista en la Revolución Rusa y esa visión distinta que hace desprender su halo a un asesino como Ulianov.

Y, así como cerraban sus actas los integrantes de la Confederación anarquista de Ucrania, “Nabat” [Alarma, emergencia], cerraré este post al grito de “¡VIVA LA COMUNIA LABORIOSA LIBRE UNIVERSAL!”

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Un comentario en “Put k Anarji [Camino hacia la Anarquía].

  1. ajo-alv dijo:

    El libro, en si, entretenido y muy ilustrativo. Ha desatado varias reflexiones en torno a diferentes temas en mi ya agitada cabeza. Se trata de uno de esos autores de las segundas generaciones del anarquismo, que basado en los pioneros, Bakunin o Koprotkin e incluso Proudhom, relata hechos y realidades relacionadas con “la idea” puestas en práctica en la Ucrania del primer cuarto del siglo pasado. Con una visión de la utopia menos melancólica que algunos textos que tratan de hacer lo mismo con la guerra civil española y que no salen de la premisa: “aquellos tiempos si que eran de lucha, ahora vivimos el fin de las ideologías”. Hace como que la idea viva anclada en el pasado en la historia pasada y no en la que se está creando; y a mi parecer han de tenerse en cuenta ambas.

    El autor, educador. En sus páginas deja entrever de manera más o menos implícita este hecho. Por una parte porque al final se dedica en algún capítulo a tratar el tema de la educación, aunque se echa de menos su relación con el germen de la revolución. Por otra, en la manera de exponer la emergencia del NABAT; muy ilustrativa, pues en ese momento en el que fue escrito, vivía en Argentina motivado por una ley de alejamiento a papa Marx. Una manera de seguir luchando, es contar y rememorar experiencias para que estas se extiendan como la “Pandemia” (desde el buen sentido de Pandemia, por supuesto). El detallado análisis de Gorelik puede servir como guía en la creación y organización de movimientos de lucha.
    Yo también creo en la escuela como forma de volver a la naturaleza, como vía de transformación, de hecho es a lo que me dedico en mis tiempos LIBRES. En la escuela en la que estamos hoy mismo, está la llave para la desescolarización. Cuando habla de aquellas escuelas rusas en las que lxs niñxs podían hacer lo que quisieran, está hablando de una escuela que no se corresponde con la escuela del anarquismo, que yo quizá no he vivido, pero si he leído. Como el autor muy bien expone en el texto, en los movimientos revolucionarios y en concreción aquellos ligados al anarquismo, la organización es un pilar fundamental. Entiendo que la educación, a modo freiriano, ha de ser transformadora y concientizadora y para que eso se cumpla lo principal es que en el día a día de la escuela se practique la libertad, para lo que es necesario organizarse y que las intenciones se correspondan con las interacciones que se dan en el ámbito escolar. La escuela está inmersa en un mundo con valores que van en contra de la libertad y el objeto de la educacion ha de meter a ese mundo en la escuela para su análisis, con el fin de cambiarlo; no salirte del mundo para crear un mundo paralelo en el que tus hijxs con los hijxs de los compañerxs y colegas vivan en libertad… eso queda muy moderno y muy cool, pero no me parece acorde con los valores del anarquismo y en concreto con los de la solidaridad. Ademas de ser una salida y un cambio a muy pequeña escala.

    Algunos trozos del texto con los que me he quedado, no para mi sino para compartirlo con vosotros, pues desentonaría con lo manifestado hasta ahora, son estos que traigo:

    “La conquista del poder justifica todos los medios. Por consiguiente, si para llegar al poder es necesario colaborar con la burguesía para conseguir este fin, es también aceptable. Y si el pueblo ya no quiere tolerar ni a los reyes ni a los socialdemócratas, están bien los lemas anarquistas”. Una reflexión del autor referida al marxismo materializado por Lenin y Stalin y que refleja una realidad política muy actual en la que todo vale ya se sea “sociolisto” o “derechistoso”. Grita y quéjate si quieres, o ríete de cómo Walloming (no se como se escribe) hace una crítica constructiva de este nuestro gobierno para así identificarte con el y que dejes escapar tus rabias acumuladas al ritmo del mando a distancia. Eso si no te salgas del sofá o están sus porras… O como dice un poco más adelante, “el comunismo ha de estar primero en los sentimientos y luego en las cosas”. En los tiempos que corren la revolución se mueve a ritmo de “NIMBY” (no in my back yard). Salgo a la calle porque hemos llegado a un punto en el que me afecta personalmente, a las cosas cercanas que me rodean.. es decir el patio trasero de mi casa, particular, esta siendo despojado y ahí es cuando me quejo… parecido al poema clásico ya de Bertolt Brech. Uno que dice algo así como que primero vinieron a por no se quien, pero tu no te preocupaste porque tu no eras no se quien, luego vinieron a por no se cual y tu tampoco te preocupaste porque tu tampoco eras no se cual, hoy vinieron a por ti y ya era tarde… Nunca es tarde si la dicha es buena.

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