Billete crítico.

Artículo publicado por primera vez el 1 de Agosto de 2010, y re-publicado hoy día 17 de Abril por la todavía actualidad del mismo.

Luther Blisset reaparece con este Manifiesto (“El billete como lienzo de nuestra esperanza”), en el que anima a la pinta de billetes como forma de queja y viralización de la protesta sobre el lienzo más amado por los poderosos: el dinero.

El billete como lienzo de nuestra esperanza. Por Luther Blisset.

Un fantasma recorre el mundo. Sólo algun@s elegid@s han escuchado sus cánticos, pues estos se han filtrado con virulencia entre las melodías con que las almas sensibles dejan discurrir una existencia desilusionada. Todavía este grito no se ha alzado sobre la homogénea percusión del espectáculo: nosotr@s esperamos ese momento para empezar a ser comprendid@s.

La huelga generalizada propuesta por la ciudadanía es la de la acción. El no movimiento es inexistencia, expongo a la culpable de esta pasividad: la sofasis, enfermedad moderna que atemoriza nuestros deseos hasta el punto de confundirlos con psicológicas argucias que imponen necesidades a través del tubo catódico y que nos obliga “voluntariamente” a sentarnos en el sofá y sentirnos impotentes ante las injusticias del mundo, a intentar caminar como peces abisales ciegos ante la hipocresía, o a mantener el gélido silencio que ahoga los gritos desesperados de quiénes están cayendo en las redes de la injusticia universal.

Nuestros ahorros son regalados a siniestras entidades que decían que si no les cogíamos la mano caeríamos con ellos. Una vez ejercido el primer pago, somos nosotros quiénes necesitamos ayuda. No debemos esperar a recibirla, amaneceríamos viej@s y cansad@s, olvidaríamos el por qué de nuestra desgracia y las nuevas generaciones volverían a ser engañadas.
Partamos de una cruel realidad: nada nos pertenece, el trabajo que ocupa nuestro tiempo es pagado con papeles sin ningún valor. La propiedad de nuestro sudor queda en manos ajenas y no electas. Los números de tu cabeza pertenecen a entidades que van más allá del Estado, hasta el punto de controlarlo. No te fíes del político que promete sin actuar, está esperando una orden.
Desde la caída del patrón oro (1), en tiempos de la Gran Guerra, nuestro sudor y esfuerzo se ha venido pagando con papel de algodón, sin más valor que el que le den sus creadores, hábiles sicarios del engaño y el fraude masivo: Los bancos centrales de cada país (“cooperativas” compuestas por bancos privados), entidades supranacionales no electas, juegan con nuestras vidas según vayan o no bien las estadísticas oficiales, su agenda o sus cólicos de avaricia.

Nos hacen pagar intereses por cada billete que se emite, con lo que no nos queda otra que emitir otro billete para pagar el anterior, y otro para pagar el anterior, y otro para…cayendo así en un bucle del que sólo cabe esperar que su fin no sea ejecutar el pago de “nuestra” deuda (2). Es sorprendente como el control del valor del dinero otorga un poder inimaginable a ciertas personas para sumergir a un país entero en el pozo de la podredumbre (3), están más cerca de lo que crees, ya asestaron un gran puñetazo a Zeus.
El dinero es creado por dos procedimientos: el dinero legal, creado por el Banco Central mediante la acuñación de monedas e impresión de billetes (efectivo), y el dinero bancario, el “creado” por los bancos privados mediante la anotación en cuenta de los depósitos suscritos por los clientes. Este último dinero es una entelequia, no existe, se multiplica sin base alguna (4).

¿Por qué no tomar la decisión de otorgarle un valor diferente al dinero desde el prisma ciudadano? ¿Por qué no usarlo como lienzo de nuestra esperanza, como eco (5) de nuestras propias necesidades o como elemento artístico de expresión de nuestras habilidades creativas? (6). No sería la primera vez (7) que se usan los billetes para reclamar algo, ¡y en este caso urjo a reclamar lo que tu alma sienta, conviértelo en un lienzo de tu libre expresión!.
Pintar un billete se plantea como una acción subversiva, un acto de rechazo a la injusticia impuesta, de grito contra la hipocresía general, de queja por la escasez real de nuestros bolsillos. ¡Demos el valor oportuno y personal a eso que tanto nos cuesta conseguir! Consigamos que el dinero regrese a sus legítimos propietarios, los ciudadanos, las personas, tú y yo. Si a corto plazo la acción se ve inservible, la unión de muchos de nosotros puede suponer que, a medio y largo plazo, se replantee la equivalencia del papel de algodón con un valor o material real, por lo que nadie dejará su vida en manos de oscuras y negligentes decisiones aleatorias. Pueden esconder (10) billetes, pero no se atreverán a destruir millones. Si el billete no presenta un 25% de dibujo o escrito no podrá ser retirado, pasará por más manos, dará el mensaje que prevé la llegada de la liberación de la conciencia.
Una vez el dinero, sumo sacerdote de nuestras vidas, consiga tener el valor que cada uno le dé, pueden plantearse más iniciativas de base en las que la relación económica o de intercambio entre las personas no dependa más que de la propia libertad de cada uno de dialogar y buscar honestamente un beneficio conjunto con el interlocutor (8). Si obviamos las reglas impuestas desde arriba, podremos crear nuestras propias normas de conducta, comportamientos de base que permitan la creación de nuevos tipos de relaciones, más cercanos y honestos, con pretensiones que no terminen por pisar al prójimo.
¡Pintad los billetes, escribid en ellos o haced lo que os plazca, pues la creatividad es infinita! ¡Cerremos las puertas de nuestra vida a aquellos que no tienen ningún interés en ella, rebelémonos como seres inteligentes y valoremos la posibilidad de que quizá no seamos nosotr@s l@s culpables de la crisis, salgamos de su juego y creemos nuestros tableros! La subversión fiscal como espejo de nuestra expresión cultural y artística, como la reafirmación de que todos y cada uno de nosotros existimos, aunque vivamos debajo de una realidad que nada tiene que ver con nuestra experiencia.

Acaso la mejor subversión no es la de alterar los códigos en vez de destruirlos? (Roland Barthes).

(1) ¿Qué es el Patrón Oro?.
(2) Documental: “El dinero es deuda”.
(3) Confesiones de John Perkins, ex asesor de la CIA.
(4) Estudio de la Universidad del CEMA de Buenos Aires, Argentina, sobre la oferta y demanda de dinero.
(5) Xarxa ECO es una red colaborativa que trabaja para desarrollar una alternativa sostenible a la economía competitiva y especulativa  actual, basada en el valor que cada uno aporta para el desarrollo de la comunidad.
(6) El Mural de “Defaced presidents”, billetes pintados por centenares de usuarios.
(7) Pinta de billetes como protesta por el derrame del Prestige en las costas gallegas, y otras alteraciones de
billetes.
(8) Ejemplos de Banca Ética: Triodos Bank, Coop57, Fiare o Economía Solidaria.

 

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